Modest Cuixart i Tàpies (Barcelona, 1925 – Palamós, 2007) se mantiene como una de las figuras más singulares, complejas e influyentes del arte contemporáneo español de la segunda mitad del siglo XX. Su legado constituye un pilar indispensable para comprender la evolución del informalismo y las vanguardias de posguerra en Europa.
Cuixart cofundó en 1948 el mítico grupo Dau al Set junto a Joan Brossa, Antoni Tàpies, Joan Ponç, Arnau Puig y Joan-Josep Tharrats.
Durante los años cincuenta, su residencia en Lyon y París marcó el paso definitivo hacia el informalismo matérico. Lo que culminó con un histórico reconocimiento internacional: la obtención del Primer Premio Internacional de Pintura en la V Bienal de São Paulo (1959), consolidándose junto a nombres como Jean Dubuffet o Lucio Fontana en la escena global.
Durante las décadas de 1960 y 1970, su obra evolucionó hacia una singular figuración erótica, refinada y con tintes caligráficos, habitada por rostros enigmáticos, ninfas y siluetas que combinaban la precisión gráfica con un trasfondo marcadamente lírico e inquietante.
A lo largo de sus más de seis décadas de creación, Cuixart exhibió su trabajo en las principales capitales del arte —de Nueva York a Tokio
Su obra forma parte de las colecciones permanentes de museos de renombre mundial, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid), el MACBA (Barcelona) o la Tate Modern (Londres), recordando el impacto universal de un creador que hizo del arte un ejercicio ininterrumpido de libertad.